Errores comunes en endodoncia que debemos evitar

Los que ejercemos la endodoncia sabemos que, cuando se realiza con precisión y cuidado, las tasas de éxito pueden acercarse al 90%, según la Sociedad Británica de Endodoncia. Sin embargo, ese pequeño porcentaje de casos que terminan en fracaso no puede ignorarse, especialmente en un contexto donde las demandas legales contra odontólogos aumentan y defender los tratamientos endodónticos puede ser todo un desafío.

Diversos factores pueden influir en el fracaso: caries recurrentes, restauraciones defectuosas, complicaciones durante el procedimiento, mala cicatrización… pero, en muchas ocasiones, la causa principal está en decisiones clínicas que no fueron las mejores. Por eso, considero importante reflexionar sobre algunos errores que aún son frecuentes, incluso entre colegas con experiencia, y que podemos evitar si mejoramos nuestro criterio clínico y mantenemos una actitud crítica y rigurosa en cada tratamiento.

 

Saber cuándo no intervenir también forma parte del éxito

Uno de los errores más peligrosos sucede antes de comenzar: aceptar un caso que, en el fondo, sabemos que está mucho más allá de nuestras capacidades o recursos. Con la experiencia, aprendí a identificar cuándo lo mejor para el paciente es remitir a tiempo. Por ejemplo, si un conducto no es visible desde la cámara pulpar o si se origina en la mitad de la raíz, estamos ante un caso complicado. Lo mismo aplica para dientes con curvaturas pronunciadas, raíces muy largas, tratamientos previos o accesos muy limitados.

Tomar en cuenta estas dificultades y decidir remitir a otros colegas, con más experiencia o habilidades más afinadas para ciertas circunstancias, en el momento adecuado no es una señal de debilidad, sino de criterio profesional. La derivación oportuna protege tanto el pronóstico del tratamiento como la confianza del paciente en nosotros. Por supuesto, incluso en casos aparentemente simples, un error técnico puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

 

¿Cuáles son los errores técnicos más frecuentes?

Uno de los fallos más comunes que veo en casos remitidos para retratamiento es la omisión de conductos. Según estudios, hasta un 42% de los tratamientos fallidos se deben a que no se localizaron todos los conductos. Los dientes que más suelen presentar este problema son los primeros y segundos molares superiores (44% y 11%, respectivamente). Para evitarlo, es recomendable utilizar radiografías en distintas angulaciones, considerar la posibilidad de realizar una tomografía CBCT cuando la anatomía lo requiera y aplicar técnicas específicas como la “same lingual, opposite buccal” en casos complejos. Además del uso del microscopio en todos los casos.

La fractura de instrumentos también es una complicación habitual. Aunque que un fragmento quede en el conducto no siempre significa un fracaso, el panorama cambia si hay infección activa y no conseguimos desinfectar o sellar correctamente esa zona. La causa principal suele ser una mala estimación de la longitud del conducto, el uso excesivo, p mal manejo de instrumentos usados sin respetar la morfología natural del canal.

Otros errores frecuentes incluyen perforaciones por acceso desalineado, preparación agresiva para colocar postes, obturaciones cortas o demasiado largas, y un sellado coronal deficiente. Este último punto es crucial; sin un buen sellado, la reinfección del conducto es cuestión de tiempo, incluso si el tratamiento en sí fue bien hecho.

 

La importancia de evaluar, aprender y hacer seguimiento

La endodoncia no garantiza resultados 100% seguros, pero sí resultados muy predecibles si la practicamos con rigor y honestidad. Cada decisión —desde el diagnóstico hasta la remisión— tiene un impacto directo en el éxito del tratamiento. Por eso, más allá de las técnicas, es esencial mantener una mirada crítica sobre nuestros propios casos y colaborar con colegas y especialistas cuando sea necesario.

Reconocer nuestros límites, mantenernos en constante formación y crear redes de respaldo son pasos que, al final, enriquecen nuestra práctica y benefician a nuestros pacientes.

 

Referencias

 

 

Llamar